Ser un profesional independiente es un sueño normal para algunos, sobre todo para los visitantes de esta web. Sin embargo, la idea de emprender no todos la adquieren naturalmente. No todos son quienes se la cuestionan o toman en cuenta. Si al menos alguna vez lo pensaste, probablemente posees un espíritu que vale la pena potenciar.

El miedo: uno de los principales motivos por los que muchos de los casi convencidos no se atreven a dar el gran salto. Si ya estás llegando al punto de atreverte, te dejamos algunos puntos que te serán útiles de considerar para construir una imagen de cómo sería la vida siendo tu propio jefe.

1. Aprende a crear tu propio calendario:

obvio, pero no al mismo tiempo ¿Realmente somos capaces de autoregularnos con un horario para mantener el orden, la metodicidad y la responsabilidad? No porque sea independencia vamos a dejar de lado estos factores. Seguimos hablando de trabajo. La autonomía puede resultar ser una ventaja o privilegio, pero mantener una planificación calendarizada, aunque sea de forma general, será fundamenta para no caer en atrasos: la necesidad de responsabilidad por parte de un cliente siempre caerá sobre ti; no hay más responsables que tú. Vive el placer de tener tus propios horarios, de poder tener una siesta o un momento para jugar en medio de tus responsabilidades, pero establece cuáles son los horarios en los que se desarrollarán estas últimas. La metodicidad será fundamental, en serio.

2. En tu calendario, considera un día para dejar aflorar la creatividad:

A veces, bajo presión, la creatividad no fluye. Si te dedicas un día de la semana a relajarte y a crear, como parte de tu rutina laboral, te sentirás en el paraíso de la independencia. Recorre lugares, lee lo que más te apasiona. Solamente porque mientras más todo te apasiones, mejores frutos saldrán de aquel amor por lo que haces. La clave: tener dónde y con qué anotar. Aprende a imaginar enfocadamente: un ejercicio de vida.

3. La planificación del futuro, depende de ti.

Esto es ley. No todo es eterno, y mantener la estabilidad dependerá de lo mucho que te hayas movido antes. Debes prevenir, ser autodidacta y convivir frecuentemente con la autogestión. Calendariza tus trabajos y proyectos con metas anticipadas de en qué trabajarás ojalá mucho tiempo antes de comenzar a trabajar en ello. Es la mejor forma de desempeñarte tranquilo. Se trata de ejecutar lo conseguido, pero también estar en una permanente búsqueda de conseguir qué ejecutar.

4. La independencia laboral puede resultar maravillosa y satisfactoria, pero siempre es necesario considerar una cuota de realidad.

Hay que estar preparado para los días de escasez. Nunca se sabe lo que puede pasar, pero más importante todavía, es guardar cada ingreso extra de lo que se debe gastar obligatoriamente para ciertos imprevistos de los cuáles nadie está libre: enfermedades o tanta otra cosa que el destino nos podría deparar. La regla: más vale prevenir. Esto será fundamental para vivir el día a día con tranquilidad y confianza. Al mismo tiempo, será necesario tener conciencia de ,que en medio de esos imprevistos, tendrás que estar igualmente disponible para esos clientes: mantenerlos a toda costa es la opción.

5. Asegúrate de fijar precios y fechas de pago de manera ultra profesional con clientes.

Porque no hay nada peor angustia que esperar días o meses por un pago prometido, de palabra por lo general. En lo posible, realiza negociaciones hablando sin miedo y directamente sobre honorarios ¡Valora, ante todo, tu trabajo!

6. Si nunca has administrado tu trabajo, es momento de aprender como hacerlo.

Como profesional independiente, probablemente vas a tener que lidiar con varios cargos y responsabilidades a la vez. Busca herramientas útiles de organización en internet o, a la antigua, en papel. La cosa es que sepas administrar tu vida y trabajo de tal manera, que seas capaz de conseguir un seguimiento  de tareas: para ti mismo, para quienes te ayudan e, incluso, para tus clientes.

7. Sobre los aspectos jurídicos:

si es posible realizar un contrato, mucho mejor. Lo idealmente ideal, es fijar desde un principio los parámetros de tu esfuerzo, tus condiciones. Evita problemas futuros: un mutuo acuerdo es fundamental, pero sobre todo si está establecido ante un papel. Y porque nunca se sabe: oficializar las labores es de vital importancia.

8. Por último… Define un horario para clientes. Posible: sí, si te lo propones. También si sabes decir que no. Valórate.

No porque seas independiente vas a creer en aquellos trabajos en los que se está a toda hora pendiente ¡Eso no es vida! No estarás en ningún caso disfrutando de tu independencia laboral. Con una organización y planificación correspondiente, tendrás la suficiente capacidad de hacer sentir a tus clientes seguros de que tus horarios establecidos son aquellos en los que la productividad aflora y el trabajo queda realizado. Una costumbre para ti, y otra para ellos. Necesaria y efectiva.

La independencia puede ser una una alucinante y vertiginosa manera de trabajar, pero también significa que estás realizando tus propios negocios. Tómalo como un negocio serio y considera planearlo a la altura que merece.

Atrévete, emprende.

Basado en Things You Should Consider Before Going Freelance de Thierry Blancpain.

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