Decidiste emprender, estás emprendiendo. Tu hogar puede transformarse en oficina. Pero existe una opción que permite la posibilidad de diferenciar el trabajo que amas de lo que es tu hogar. Un espacio cowork funciona así: un lugar que es como una oficina, pero no tan fea y sombría como esas aburridas donde tienes un horario definido. Se trata de las oficinas de la independencia, de las ideas, del compartir experiencias y conocimientos.

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Si te gusta el emprendimiento, y si también está ligado a la programación, seguramente ya has visitado, trabajado o pasado de alguna manera por uno de estos espacios. Hoy en día son cada vez más, porque cada vez son más los que los que los necesitan: señal de que el espíritu de la autosuficiencia laboral se está expandiendo como nunca.

Mientras en España el coworking ya se vislumbra como un agente positivo de cambio para emprendedores que buscan maneras creativas de expandir o potenciar su actividad profesional, este tipo de lugares existen también en Chile y proliferan porque han generado un intercambio de conocimientos único: compartir la jornada con otras personas da para mucho.

La cantidad de ideas que pueden saltar entre diferentes mentes revoltosas son infinitas y explosivas, en muchos de los casos. La parte más emocionante de todas: la colaboración. Claro, porque no todo queda en intercambio de ideas. Tú necesitas de esto, yo te lo ofrezco a cambio de lo que tú sabes hacer. Así funciona, y así de efectivo es que ya hay quienes dedican horas a mantenerse en este tipo de lugares donde las relaciones humanas comparten ese espíritu por hacer las cosas sin la necesidad de un jefe.

Algo es cierto: trabajar desde casa puede resultar peligroso: ves tu cama y todo muere. Trabajar en un coworking te mantendrá con la mente más alerta: es el placer de estar como en tu casa, pero con una disciplina agradable y dada por los demás. Si te quieres ir, te vas; pero así mismo pasarás de tu trabajo, a tu vida normal una vez que de ahí salgas (bueno, probablemente no totalmente, pero al menos el espacio físico ya hará una gran diferencia) (;

Último gran punto a mencionar: ¿Qué pasa si tienes una reunión? ¿o necesitas invitar a alguien ligado a tu proyecto para presentarle X documento, idea o qué se yo? Diferente es el living de tu casa a un cowork, un lugar al que puedes recibir correo, al que puedes nombrar como tu oficina, con una dirección, con un horario. Anímate, averigua y atrévete con el cowork: un fenómeno mundial de los lugares para trabajar entre los arriesgados de la independencia laboral.

¿Tienes alguna experiencia en espacios de coworking? ¿Cómo ha sido? ¿Recomiendas alguno en especial?

Foto por Cowork Klitmoller.

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