Los bootcamps de programación parecen ofrecer lo impensado: en lugar de pasar cuatro años en la universidad, plantean aprender a ser un desarrollador en un programa de tres meses. A primera vista, para algunos esto suena más como un anuncio para Trump University que como un modelo educativo plausible. Cabe preguntarse: ¿Por qué somos tan tradicionales en nuestra forma de pensar?.

Ammon Bartram, co-fundador de Triplebyte, una plataforma norteamericana que conecta a empleadores y programadores para concertar nuevos puestos de trabajo, ha relatado desde su punto de vista la situación actual respecto a la formación de los candidatos. Haciendo entrevistas con ingenieros a los que se les busca hacer match con diferentes compañías, ha concluido que las compañías varían ampliamente en las habilidades que buscan y, al mapear estas diferencias, es posible impulsar a los programadores a pasar más entrevistas y encontrar trabajos que no habrían encontrado por su cuenta.

Ammon Bartram

En la foto: Ammon Bartram

Durante el último año, en Triplebyte han trabajado con unos 100 graduados de Bootcamp y muchos han conseguido empleos en grandes empresas. Las entrevistas son ciegas, es decir, sin conocer los antecedentes del postulante, y regularmente las evaluaciones que obtienen puntuaciones muy positivas, resultan ser de candidatos que llevan apenas 6 meses programando: de esto se enteran recién al término del proceso.

Los graduados de Bootcamp son programadores junior. Tienen mucho que aprender, y representan una inversión para la empresa que los contrata. Pero cuando las contrataciones se tratan de recién graduados universitarios, la situación es exactamente la misma. Ammon cuenta que han encontrado a los graduados de Bootcamp como un grupo más efectivo que los graduados universitarios en la programación web, la escritura de código limpio, modular y en algoritmos… también en la comprensión de cómo funcionan las computadoras: “en general, hemos tenido un éxito casi equivalente trabajando con los dos grupos”.

¿Cómo puede que esto sea cierto? Para ello, hay que cavar más en las diferencias que se observan entre los dos grupos. Es necesario explicar además, cómo es que algunas personas pueden convertirse en programadores junior y competitivos en menos de un año.

El análisis

La entrevista técnica que realiza Triplebyte es de aproximadamente 2 horas y media de duración, y se divide en 4 partes principales, centrándose en la programación práctica, la arquitectura web, la comprensión del low-level system y el entendimiento algorítmico. No todos completan cada pregunta, ya que dejan que los programadores se centren en sus fortalezas. El proceso entrega una buena medida de las fuerzas relativas de cada postulante en estas áreas.

Para tener una mejor idea de cómo los graduados de Bootcamp y los graduados de la universidad se comparan, han representado gráficamente el desempeño promedio de ambos grupos en cada una de las áreas mencionadas. El eje Y, es la puntuación de cada problema (donde 1 = no fuerte, 2 = no débil, 3 = sí débil, 4 = sí fuerte ). Como referencia, también se incluye la población de solicitantes, y también los que pasaron la entrevista.

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Lo primero que debes tener en cuenta en este gráfico es que los graduados de Bootcamp hacen lo mismo o mejor que los graduados de la universidad en cuanto a programación práctica y en el diseño del sistema web, mientras que lo hacen algo más deficientemente en algoritmos y sistemas de bajo nivel. Sin embargo, Triplebyte declara que las preguntas prácticas de programación que realizan no son fáciles. En general, una persona formada en un Bootcamp requiere entender un problema, llegar a la abstracción para resolver el problema, y hacer eso en el código. Las preguntas realizadas en programación práctica requieren más pensamiento sobre el terreno que los problemas de algoritmos. No requieren, sin embargo, CS académico o matemáticas, o cualquier conocimiento específico.

Hay un punto donde poner mucha atención: graduados de Bootcamp igualan o superan a los graduados universitarios en habilidades prácticas. Un patrón similar se mantiene en las preguntas de diseño. Los graduados de Bootcamp brillan en las preguntas que involucran servidores web, bases de datos y equilibradores de carga. Los graduados universitarios van mejor en las preguntas de diseño de bajo nivel que involucran bit/bytes, subprocesos, asignación de memoria y comprensión de cómo funciona realmente una computadora.

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Triplebyte ve una muestra sesgada de los candidatos de Bootcamp y los graduados de la universidad. La plataforma hace una evaluación ciega de antecedentes a través de una prueba de programación en línea, y sólo entrevista a quienes pasen esta prueba. Por lo tanto, no existe manera de saber qué porcentaje de los graduados de Bootcamp y qué porcentaje de graduados de la universidad fallan temprano en el proceso. Así es como el gráfico anterior refleja, más que nada, a las personas que pasan la prueba.

¿Cómo es esto posible?

En la actualidad, para muchos, parece difícil creer que 3 meses pueden competir con un título universitario de 4 años. La brecha del tiempo está cada vez más disminuida. La primera cosa a tener en cuenta es que la diferencia en el tiempo de instrucción no es tan grande como parece. Los bootcamps, son intensos, son dedicados. Lo que los bootcamps carecen de duración, tal vez compensan en intensidad.

El segundo punto es que los bootcamps enseñan habilidades prácticas. Los programadores tradicionales pasan una cantidad significativa de tiempo en conceptos como NP-completeness y programación en Scheme. Sin menospreciar estos saberes muy importantes, la verdad es que no son aspectos directamente aplicables a lo que la mayoría de los programadores hacen la mayor parte del tiempo.

Los bootcamps demuestran resultados positivos centrándose incansablemente en las habilidades prácticas, ya que se coloca énfasis en el estilo de codificación de cada estudiante. Se enseña a usar editores, y el cómo utilizar un editor es algo que un programa de grado tradicional tal vez nunca pensaría en la enseñanza. Esto no deja a los alumnos de Bootcamp equivalentemente capacitados antes los graduados universitarios, pero sitúa a los mejores de ellos sorprendentemente competitivos para muchas posiciones de desarrollo iniciales.

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Conclusión

Hay dos maneras de interpretar los resultados de este análisis: una forma es decir que los bootcamps son como un libro abierto en plena expansión para bien. Enseñan a programadores inexpertos lo que necesitan saber para llegar a ser buenos programadores, indagando al mismo tiempo en el corazón de la disciplina. La otra forma, es tomar en cuenta la evidencia de que los bootcamps se centran en áreas totalmente diferentes a los programas tradicionales. Puntualizan intensamente en las habilidades prácticas necesarias para ser un programador productivo. Al ser tan pragmáticos y otorgar a los estudiantes una carga de trabajo intensa, los bootcamps son capaces de igualar las habilidades prácticas de los graduados universitarios.

Los alumnos Bootcamp no tienen sentido para todas las empresas. Al igual que los recién graduados de la universidad, son una inversión para una empresa que los contrata. Tienen mucho que aprender. Y son claramente más deficientes en algoritmos y sistemas de bajo nivel que los ingenieros con formación académica. Una base de datos o una empresa de automóviles self-driving probablemente debería pegarle a la gente con grado universitario. Pero la gran mayoría de las empresas necesitan programadores para resolver problemas prácticos en la web. En este eje, los graduados de Bootcamp son totalmente competitivos.

Triplebyte tiene algo más de un año de edad y, en ese tiempo, ha colocado a los graduados de bootcamps en las mejores compañías; también los han visto crecer. Los han visto aprender algunas de las habilidades del código que carecen los universitarios. Los han visto aprender sobre los sistemas de producción a gran escala. Los han visto tomar posiciones de liderazgo. Para Triplebyte es realmente increíble lo rápido y lo bien que aprenden los mejores alumnos egresados de un Bootcamp. “It’s been a pleasure to work with them, and we’ll definitely keep working with Bootcamp grads”, dice Ammon Bartram.

Fuente: Ammon Bartram para el Blog de Triplebyte.

Fotografías: Connor Einarsen / Dev Bootcamp.

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